Marta mi juguete

relato erótico como cuento mi expereicnia con la vecina

Llegó el día de mi décimo sexto cumpleaños y lo tenía todo preparado. Iba a ser una fiesta inolvidable en la que mi vecinita Marta sería el centro. Era un sábado. Los padres de uno de mis compañeros de instituto estaban fuera de la ciudad, por lo que contábamos con una casa con jardín para hacer nuestra fiesta.

Convoqué en casa de Luis a mi amigo Bruno, quien ya había disfrutado del cuerpo de Marta, a Tito y a Rod. Los cinco formamos un grupo de amigos que se remonta a los primeros años de la escuela primaria. Somos bastante similares en casi todo. Sacamos buenas notas y nos gustan los videojuegos. Supongo que otra cosa que hace que estemos unidos es que al ser cinco podemos mantenernos casi siempre a salvo de los abusones que en todas partes hay.

 Llevé a Marta en un taxi que nos dejó en la misma puerta.

-          Lucas, esto no me gusta –me dijo con un tono de sincera preocupación-. Acepto ser tu juguete sexual, en parte por los vídeos que tienes y en parte porque me gusta hacerlo contigo. Pero sabes que no me gusta que metas a nadie en esto –intenté hablar pero me detuvo con un gesto-. Déjame terminar… al meter a más personas aumenta el riesgo que todo esto se sepa y tenemos que evitarlo porque no quiero que se malinterprete mi afición por el sexo y porque, si se llegara a saber, realmente terminaría en la cárcel.

-          Tranquilízate que nada de eso va a pasar. Solo van a estar mis mejores amigos: Bruno, al que ya conoces, Luis, Tito y Rod. Todos son de absoluta confianza, y recalco lo de “absoluta”. Para que estés más tranquila, estoy dispuesto a mentir si fuera necesario y afirmar que te traje drogada. Estarías a salvo. Yo también me lo paso muy bien contigo y lo último que quiero es perderte. No hay ningún riesgo, te lo prometo –dije con aplomo y realmente estaba dispuesto a cumplirlo.

-          Ya, es posible que no me mientas, pero…

-          Nunca lo he hecho. Te preparé una trampa, pero nunca te he mentido.

-          Vale, lo admito. Pero es que además me gusta elegir con quienes me acuesto –insistió ella.

-          Lo entiendo pero eso no es posible desde el momento en que te tengo chantajeada, ¿no? Te obligué a hacerlo con Bruno… y te gustó, ¿o no es verdad? –calló admitiendo que era cierto-. Pues ahora voy a celebrar mi cumpleaños con mis amigos y tú vas a ser el centro de la fiesta.

-          Pero…

-          No hay peros. Lo sabías desde que cogimos el taxi. Te recuerdo que bajo esa gabardina estás totalmente desnuda, por lo que sabías que algo iba a pasar.

-          Te dije que era mi cumpleaños y aceptaste hacer algo “especial” para celebrarlo. Pues esto es. Ellos no saben que vienes. Va a ser una sorpresa, y, salvo Bruno, los otros tres son vírgenes. Vas a ser la desvirgadora del grupo de amigos, ¿no estás contenta? –pregunté animándola.

-          No, no lo estoy, estoy preocupada. Tú lo ves todo muy bonito y fácil, pero no quiero ni pensar en que me vieran por la calle y me reconocieran. ¡Qué vergüenza! No, no.

-          …y para evitar eso he traído esto –dije sacando de mi mochila una máscara/capucha de cuero-. Te cubrirá la cabeza hasta por debajo de la nariz. Y tiene un orificio para que saques tu bonito pelo rubio por atrás. Nadie te podrá reconocer.

-          Pero la que se va a acostar con cinco soy yo. Y si son tan fogosos como tú, va a ser agotador –dijo sin querer de dejar de poner trabas.

-          Ya vale Marta, no insistas. Vamos a entrar y nos lo vamos a pasar bien. En cuanto empiece te animarás y lo disfrutarás tanto como nosotros. Ya sabes que siempre me preocupo de que te lo pases bien. Ahora ponte la máscara –ella lo hizo- y deja que te ponga este collar… al que voy a enganchar esta correa… Eso es. Estás preciosa –le dije dándole un beso en la mejilla-. Respira fuerte que voy a llamar.

Luis abrió la puerta… casi tanto como los ojos y la boca. No se esperaba verme llegar con una rubia atada con una correa.

-          Luis, cierra la boca que estás ridículo –dije con aplomo-.

-          Joder, Lucas, esto se avisa.

-          O no. Así es mejor –afirmé-. ¿Han venido todos?

-          Tito y Rod sí que están. Bruno aún no ha llegado –informó.

Sin darle tiempo a reaccionar, me encaminé hacia la parte del jardín que daba a la cristalera del salón llevando a Marta tras de mí. La cristalera estaba abierta porque la temperatura era buena. Tito y Rod estaban sentados en los sillones y conversaban entre ellos. También se quedaron boquiabiertos como Luis, pero enseguida se levantaron rodeando a Marta.

T – Felicidades, Lucas, antes de que se me olvide. ¿Quién es tu amiga?

-          Es mi aportación a la fiesta. Una actuación, una sorpresa muy especial. Tengo plena confianza en vosotros, pero esta vez tengo que pediros que me juréis que guardaréis absoluto secreto o ella se tendrá que ir –les dije con un tono de total seriedad.

R - Venga, Lucas, ¿de qué vas? Ya sabes que no diremos nada.

-          No es eso lo que os he pedido –repuse.

R – De acuerdo… Juro que no contaré a nadie lo de esta fiesta –dijo Rod poniéndose cómicamente la mano sobre el corazón.

-          O te lo tomas en serio o me voy con ella –amenacé.

R – Joder, tío. Eres un corta-rollos… Juro que no saldrá una palabra de mi boca de lo que aquí pase. ¿Contento?

-          Eso está mejor. Siento ponerme así, pero es importante. La fiesta va a merecer la pena y necesito os lo toméis en serio.

T – Yo también juro que no contaré nada –dijo Tito.

L – Yo también te lo juro –dijo Luis-. ¿Y qué es lo que has preparado? –preguntó.

-          Esto –dije volviéndome hacia Marta quitándole la fina gabardina de los hombros.

Marta estaba espectacular. Desnuda, con una capucha de cuero que solo dejaba ver su boca y mentón. Una mirada de temor se atisbaba por las rendijas de los ojos. Los tres se quedaron de piedra. Seguro que se esperaban algo… Una tía joven, con un cuerpo bonito, con una gabardina ligera, con una capucha en la cabeza y una cadena al cuello… No hay que ser muy avispado para imaginarse algo sexual. Pero que le quiten la gabardina y solo lleve unos zapatos de tacón… Si antes ya estaban empalmados con lo que imaginaban, ahora sus pollas debían de dolerles un montón.

T - ¿Puedo…? –preguntó Tito acercando su mano al pecho de Marta sin llegar a tocar.

-          Sí, claro que puedes –dije y al instante los tres comenzaron a tocar el cuerpo de mi vecina-. Pero quiero que os comportéis. Mi amiga… Eva, va a convertiros en hombres. Sí, a todos. Pero tenéis que tratarla con respeto. Es mi amiga, no una puta heroinómana. No os paséis, ¿vale? Hasta que venga Bruno, podéis tocarla… sin-hacerle-daño. Cuidado con apretarle los pechos o meter bruscamente los dedos en su coño, os aviso. El que le haga daño se queda sin follar –amenacé aunque con una sonrisa en los labios.

Había sido un poco rudo para lograr sus juramentos y ahora les estaba poniendo nuevos límites. Pero no quería arruinar la fiesta poniéndome “tonto”.

L- Lucas, ¿entonces tú ya has follado? No nos has dicho nada, ¡qué cabrón! ¿Cuántas veces lo has hecho con ella? ¿Dónde la conociste? ¿Le pagas, es una puta, o…? ¡Joder! Cuéntanos –preguntó Luis sin dejar de tocar el culo de mi esclava.

-          Eres muy curioso, Luis –dije mientras preparaba un par de gin-tonics para Marta y para mí-. Solo os diré que Eva no es una puta, que es mi amiga y que lo hace porque yo se lo pido. Por eso he insistido en lo del respeto, porque es mi amiga.

L- Entendido. ¿Y lo de follártela? No entiendo cómo has conseguido una tía así, tan buenísima. Tú no eres un ligón… como no lo somos ninguno –insistió.

-          Joder, Luis, qué pesado. Sí, llevamos unos meses follando… y no te voy a contar más. Ahora céntrate en tocar esas maravillosas tetas que tiene y déjame en paz –dije dando por cerrado el tema.

Los tres rodeaban a la chica, sobando su cuerpo y metiéndole mano en su vagina. Pero apenas podían con ella de pie, por lo que le pidieron que se sentara en un sofá con las piernas abiertas. Ella lo hizo con gesto de resignación. En eso estaban cuando sonó el timbre de la puerta.

L - ¿Puedes abrir, Lucas? Yo estoy ocupado… -dijo sin mirarme siquiera.

En la puerta estaba Bruno… y una chica le acompañaba, Susana. Eso no me lo esperaba. Bruno y Susana llevaban saliendo desde hacía unas seis semanas. Llevan varios años siendo compañeros en clase de kárate. Pero parece que la experiencia que Bruno tuvo con Marta le cambió haciéndole más decidido con las chicas y pidiéndole a Susana salir. Ella aceptó y ahora son inseparables. Por lo que me cuenta, Susana es muy activa en el sexo y lo practican con asiduidad. Debí de avisar a Bruno que traería a mi vecina, pero quería darle una sorpresa como a los demás. Ahora tenía un problema y no sabía cómo enfrentarlo.

Bruno dice que Susana es muy activa en la cama, eso es un punto a favor. ¿Pero cómo reaccionará ante una chica desnuda siendo manoseada por todos? ¿Permitirá que Bruno participe o estropeará la fiesta? Y lo más importante de todo, ¿guardará silencio? Decidí hablar con Bruno en privado, para lo que nos alejamos unos metros de Susana.

-          ¿Pero qué haces? ¿Cómo la traes? –pregunté preocupado a Bruno.

B - ¿Qué pasa? Es solo una fiesta de cumpleaños, y ya la conocéis de antes. ¿Qué pasa? –preguntó Bruno.

-          Pues que he traído a… mi amiga Eva, a la que dimos por el culo juntos y que tantas veces me pediste repetir –informé-. Quería daros una sorpresa a todos y ahora no sé cómo se lo puede tomar Susana ni si guardará silencio.

B – Es verdad, vaya situación. Déjame que hable con ella –pidió él.

Bruno se acercó a la chica y hablaron en voz baja durante un rato. La cara de ella pasó por sorpresa, incredulidad, estuvo pensativa y finalmente excitación. Todo ello con mucho diálogo por ambas partes. Luego Bruno me hizo una señal de que me acercara.

B – Se lo he explicado a Susana y le parece bien… si puede participar.

-          Por eso no hay problema. Si estáis los dos de acuerdo… –confirmé.

B – Ya me imaginé que no te opondrías, pero con los chicos ella solo hará lo que ella decida. Sin imposiciones. Solo lo que quiera, ¿vale? Hay que hablar con esos tres y dejárselo claro. Acepta porque tiene curiosidad por hacerlo con una chica y supongo que no habrá problema con ello, ¿no?

-          A… esto… “Eva” no le van mucho las mujeres pero no habrá problema en que lo haga –dije con ciertas dudas-. ¿Y a vosotros no os parece mal que el otro haga…?

S – No pasa nada, lo hemos hablado. Hoy no. ¡Pero solo hoy! –dijo Susana mirando fijamente a Bruno-. Acepto que le haga a esa chica lo que quiera porque yo también podré estar con ella… y tal vez con vosotros –dijo bajando la mirada.

-          ¿Y me juras que jamás dirás nada de esto a nadie, absolutamente a nadie? –pedí.

B – Lucas no te pases. Te ha dicho que va a participar. Ella no va a querer que esto se sepa –afirmó mi amigo.

-          Lo entiendo, pero necesito que ambos me lo juréis. Se lo prometí a… Eva y los chicos lo han hecho. Os lo pido por favor. Es algo que necesito.

S – Vale. Te juro que no diré nada –dijo la pelirroja.

B – Yo también lo juro. Nadie lo sabrá nunca.

-          Gracias, muchas gracias. Ahora vamos a reunirnos con ellos –dije encaminándome hacia el otro grupo.

Cuando llegamos “Eva” (Marta) estaba espatarrada en una tumbona del jardín chupándole la polla a Tito, mientras Luis y Rod sobaban su coño. Todos pararon de inmediato al ver a Susana.

M/E - ¿Qué es esto, Lucas? ¿Una chica? Esto no es lo que me dijiste –dijo mi vecina/esclava sexual.

-          Tal vez, pero es lo que hay. Susana es la novia de Bruno y quiere participar. Me han jurado que no dirán nada. ¿Alguien tiene algún problema en que Susana esté aquí? –pregunté mirando a todos.

M/E – Yo no… -comenzó a decir Marta incorporándose de la tumbona.

Me la llevé a otra zona del jardín para hablar con ella…

-          Marta, no me jodas, no pongas pegas. No esperaba que Bruno trajera a Susana, eso es todo. Pero la chica quiere participar y ha jurado que no dirá nada… y ella también tiene que perder si se sabe que ha participado en algo como esto. Vale que no te gustan mucho las chicas, pero a cambio de comerle el coño ella te ayudará con los chicos. Creo que no está mal el trato –medio afirmé y pregunté.

M/E – Joder, Lucas. Cuánta más gente sepa todo esto, más peligro hay de que se haga público –dijo ella.

-          De acuerdo, pero no he podido evitarlo. Si la echaba sin darle explicaciones, ella querría saber qué es lo que pasaba y por qué no le dejaban participar en un cumpleaños. Y no estoy seguro de cómo terminaría esto. Ahora estamos seguros que ella no dirá nada por la cuenta que le trae –afirmé seguro.

M/E – Vale, tienes tu parte de razón, pero ninguna sorpresa más –dijo moviendo amenazadoramente el dedo frente a mi cara.

-          Marta, no te pases. Recuerda quién manda aquí. Prefiero tenerte contenta a obligarte, pero no me dejes mal con mis amigos –dije dando por zanjada la discusión volviendo al grupo llevando a “Eva” tras de mi con la correa.

Informé a los chicos que tenían que ser tan educados o más con Susana como con “Eva” y que nadie estaba obligado a hacer nada que no quisiera.

-          Ahora que todo está claro podemos comenzar con la “fiesta”. ¿Os parece que la montemos aquí? Hace buena temperatura y los vecinos no pueden vernos –sugerí.

Estuvieron de acuerdo. Luis entró a la casa y volvió en un instante con un par de mantas que extendimos sobre la hierba. Se colocaron algunos cojines sobre las mantas para mayor comodidad. Los chicos se desnudaron rápidamente. Bruno y Susana se desnudaban mutuamente. “Eva”, mientras, comenzó a ayudarme a preparar unas bebidas, pero tuvo que desistir porque los requerimientos de los chicos se lo impedían. Se tumbó sobre un cojín. Tito se puso a comerle el coño y ella metió la polla de Luis en su boca mientras pajeaba suavemente a Rod.

Susana y Bruno se me acercaron y me ayudaron a terminar de preparar las bebidas.

S – Lucas, me gustaría hacerlo con Eva –dijo mientras los tres mirábamos la escena.

-          Tú verás, pero va a ser difícil que esos tres te dejen que les quites a la chica. Mira, Rod se dispone a follársela, y los otros dos… Te sugiero que esperes a que se hayan desfogado un poco y, cuando estén más calmados… Además así ella estará más caliente y dispuesta a hacerte pasar un buen rato –sugerí.

S – Me parece bien –dijo ella-. Me gustaría chupártela mientras Bruno me folla…

B – Eso está hecho –dijo el novio de la pelirroja llevándola de la mano hacia el “área de juegos”.

Les seguí mansamente. Que una pelirroja en pelotas te proponga chupártela mientras su novio se la folla… era bastante tentador. Me tumbé y ella se colocó a cuatro patas frente a mi polla que ya empezaba a estar morcillona. Bruno se colocó tras ella.

B – Uf, Susana, ¡cómo estás de mojada! Parece que esto te excita –comentó Bruno mientras le metía la polla hasta el fondo.

-          ¿No te pones preservativo? –me interesé.

B – No es necesario. Susana toma la píldora. Así es más cómodo –afirmó-. Tú solo follas con Eva, ¿verdad? Si a mi Susana le apetece, podréis hacerlo a pelo.

Ella no dijo nada y tan solo emitió un ligero gemido cuando toda la polla estuvo en su interior. Susana se metió mi polla en la boca y empezó a chupar. Ni de lejos la chupaba tan bien como mi vecinita, pero se esforzaba. Le fui sugiriendo lo que debía hacerme… lamer toda la polla… comerme los huevos… metérsela hasta donde lograra llegar… La chica era obediente y lo intentaba con ganas. Estuvimos un buen rato, y mientras Bruno le daba bien, follándosela a buen ritmo.

-          Susana, concéntrate en la punta y presiona con la lengua en la parte de debajo de mi polla –le pedí.

Ella lo hizo provocándome un gran placer, tanto que un par de minutos después me corrí en su boca. Ella se quedó a cuatro patas siguiendo siendo follada con mi semen en su boca. Cuando me recuperé, vi las señas que me hacía ella y le traje una servilleta de papel donde escupió.

S – Uf, me has llenado toda la boca –dijo ella.

-          Gracias, has estado fenomenal. La chupas muy bien –mentí-. ¿No te lo tragas?

S – No… bueno, sí… a veces, no siempre. Tan solo alguna vez con Bruno, pero no me gusta mucho –contestó.

-          ¿No te gusta el sabor? –pregunté.

S – El sabor está bien, pero se queda la garganta pegajosa –puntualizó.

-          Entiendo lo que me dices. Si quieres puedo ayudarte a correrte –ofrecí.

S – Haz lo que quieras –concedió ella.

Me tumbé bajo ella, no sin esfuerzo, formando un 69. Tenía un primer plano de la polla de mi amigo entrando y saliendo del coño de Susana. Tuve que ladear un poco la cabeza porque mi nariz chocaba con la polla y comencé a lamer su clítoris. Un gemido de placer salió de su boca.

Me gustaba el sabor mezclado del excitado coño y del líquido pre seminal de Bruno. Intensifiqué el trabajo de mi lengua y palpé hasta que mis manos encontraron los pezones de la chica que comencé a apretar suavemente. Nuevos gemidos que fueron incrementándose hasta que llegó al orgasmo, aflojando los brazos y cayendo sobre mi cuerpo. No había pasado ni veinte segundos y Bruno también se corrió dentro de su coño.

Bruno sacó de repente su polla del coño de la chica y me pilló con la boca abierta. Un goterón cayó dentro. No dije nada, me aparté para que no me cayera más y me tragué lo que tenía en la boca. Sí, Susana tiene razón y quedó un regusto pegajoso.

S – Lucas, tú también has estado genial. Bueno, los dos me habéis hecho gozar. ¿Dónde puedo limpiarme un poco?... Me gustaría que Lucas siguiera comiéndomelo un poco más –me pidió.

Dentro de la casa había un pequeño aseo, pero vio una manguera en un rincón y hacia allá se encaminó volviendo en unos minutos. Bruno y yo veíamos como era Luis el que se follaba a “Eva”, quien pajeaba a los otros dos.

Susana se tumbó con Bruno de lado junto a ella para que se la pudiera chupar y yo me situé entre las piernas de la chica. Le puse un cojín bajo las caderas para que quedaran levantadas y pudiera acceder mejor.

-          ¿Susana, te han dado por el culo alguna vez? –pregunté un segundo antes de comenzar a lamer el ligeramente peludo coño.

S – No, ni me vais a hacer –afirmó ella mientras pajeaba la flácida polla de su novio-. No tengo ninguna curiosidad ni ganas de probarlo. Vais a tener que hacerlo entre vosotros, jajaja.

-          Solo era curiosidad –dije parando brevemente-. A “Eva” sí que le gusta, por lo que no hay problema.

S - ¿De verdad que le gusta? –insistió.

B – Ya lo creo que le gusta. ¡Lo que más! –contestó Bruno.

S - ¿Y tú cómo lo sabes? –dijo Susana.

-          Porque una vez lo hicimos los tres juntos –respondí en su lugar-. Fue solo una vez y antes de salir contigo, ¿vale? No te enfades con él y sigue chupándosela.

Me esforcé en hacer todo lo que Marta (hoy Eva) me había enseñado y le realicé una gran comida de coño. Cuando introduje dos dedos y comencé a acariciar su punto G mientras mi lengua atacaba a su clítoris, ella volvió a correrse entre fuertes gemidos.

S – Ooooh… Vaya, Lucas, eres un maestro. Qué bien me lo has hecho –elogió.

-          “Eva” es mi maestra. A ella se lo debes… y luego tienes que agradecérselo –dije guiñándole un ojo.

S – Ah… Sí, es verdad que luego será mi turno con ella. Yo pensaba que solo sería ella la que… pero bueno, por qué no –dijo pensativa-. Pero ahora quiero agradecértelo a ti. Si quieres puedes follarme… Vamos, si mi novio no se opone.

B – No, claro que no. Haced lo que os apetezca. Yo voy a ver qué tal les va a esos.

Susana, tumbada como estaba, levantó los brazos llamándome a que la follara. Me gustó el gesto y a mi polla aún más porque reaccionó poniéndose lo suficientemente dura para poderla penetrar. Comenzamos con la postura comúnmente llamada del misionero y le di un besito en los labios. Ella cogió mi cabeza acercándome hacia ella y me dio un húmedo beso con lengua. Me quedé sorprendido porque era un beso que expresaba deseo y no lo esperaba. Sí que sabía que Susana era fogosa y que le gustaba hacerlo con Bruno. Eso es normal. También es cierto que yo había colaborado en su primer orgasmo y le había provocado el segundo. Que estuviera receptiva a follar conmigo tras eso… se podía considerar normal. Pero ese beso…

-          Susana, soy Lucas, no soy Bruno, ¿lo tienes claro?

S – Claro que sí. Es solo que me has puesto muy caliente. No tengo mucha experiencia follando, pero nunca me había corrido tanto. Buenooo… creo que en realidad es la primera vez que me corro –confesó Susana.

-          Vaya, es un honor –dije sin dejar de follar suavemente el coño de la chica mientras nos abrazábamos-. ¿Has tenido muchos “novios” o Bruno es el primero.

S – Bruno es… digamos que el tercero. Tuve un primer noviete al que tan solo dejé que me metiera mano y se la chupé dos o tres veces. Luego tuve otro que me gustaba mucho. Pero fue un cabrón. Me desvirgó sin ningún cuidado. Me hizo mucho daño. No duramos ni un mes porque solo quería aprovecharse y yo no le importaba. Ahora estoy con Bruno y estoy contenta. Me trata bien y me gusta hacerlo con él… pero tú me gustas más –me confesó con un susurro en el oído-. Tenía ganas de estar contigo desde que Bruno nos presentó.

-          Susana, tú también me gustas, pero Bruno es mi amigo y no puedo hacerle eso. Ahora estamos follando porque la cosa ha salido así y digamos que es solo sexo y hoy no cuenta, pero desde mañana sigues siendo su novia y no quiero hacerle daño –dije con sinceridad sin dejar de follarla.

S – Yo tampoco, le quiero mucho, de verdad. Estamos bien juntos… pero no sé si esto durará mucho, te soy sincera. Es gracioso estar hablando contigo sobre mis sentimientos hacia Bruno mientras tienes tu polla dentro de mi vagina –dijo ella… y tenía mucha razón.

-          Sí, jajaja, la situación es muy curiosa –dije-. Está claro que nadie sabe lo que va a pasar en un futuro y tampoco se pueden controlar los sentimientos…

S – Eso está claro, pero también me gustas tú y me gustaría conocerte mejor y estar contigo. ¿Podríamos vernos alguna vez? Estoy dispuesta a hacer sacrificios… -dijo con una mueca de niña traviesa.

-          ¿Qué quieres decir con eso de “sacrificios”? –pregunté.

S – Pueeesss… que te dejaré que me lo hagas por detrás.

-          Vaya, ¿y ese cambio? –pregunté sorprendido aumentando ligeramente el ritmo de mis caderas.

S – Por un lado, parece que muchas chicas lo hacen, a tu amiga Eva dices que es lo que más le gusta y los chicos estáis locos por metérnosla por ahí. Y también he pensado… que si quiero que estés conmigo, tengo que ofrecerte algo que haga que no pienses en tu amigo. Creo que desvirgar mi ano es una oferta tentadora, ¿no te lo parece? –dijo ella con un tono pícaro.

-          Eres una chica muy traviesa y peligrosa, ¿sabes? –dije yo-. Tienes razón, la oferta es tentadora… muy tentadora. Pero hay algunas cosas que tienes que tener en cuenta. Me gustas, me gustas mucho, eres preciosa, pero yo ahora tengo a “Eva”. Es increíble, es una mujer mayor, experta en el sexo y con la que tengo una relación. (No aclaré que era una relación que comenzó por chantaje y que estaba evolucionando a “complicidad sexual”) ¿Me gustaría conocerte más, en todos los sentidos? Pues… sí, me gustaría conocerte, pero no estoy dispuesto a dejar a “Eva” tan solo por empezar a conocerte. ¿Sigues interesada en estar conmigo sabiendo que también voy a estar con “Eva”? –pregunté.

S – Sí, no me importa. No soy muy celosa y no me importa competir por estar contigo. Lo puedo aceptar. Estoy loca por ti. Tienes algo especial en tu mirada… en tu forma de moverte… que me atrae. Quiero estar contigo y voy a luchar por lograrlo.

-          Vale, esa es la actitud y veremos hasta dónde llega tu decisión y compromiso. Mañana nos vemos. Te llamaré y quedamos –dije cerrando el tema.

S – De acuerdo. Mañana nos vemos. ¿Y ahora nos ponemos a follar en serio?–dijo ella.

Mis cuatro amigos rodeaban a mi vecina. Rod estaba tumbado con su polla en el coño de “Eva” que estaba sobre él. Detrás Estaba Bruno follando su ano. La chica hacía esfuerzos por chuparle la polla a Tito, aunque las embestidas de Bruno se lo podían difícil. Luis se pajeaba lentamente. Le hice una seña y Luis se acercó a nosotros.

-          Si quieres, Susana  te la chupa –propuse. Susana me miró sorprendida y mi mirada sin palabras le indicó que era mi voluntad y que debía obedecer, lo que hizo bajando la mirada.

L – Por mí, vale –dijo tumbándose junto a nosotros.

-          ¿Qué tal vais por ahí con “Eva”? –pregunté a mi amigo.

L – Chico, Eva es genial –dijo con entusiasmo-. Es una máquina de follar. ¡Y cómo la chupa! Yo me he corrido dos veces, una en su coño y otra en su boca… ¡y se lo ha tragado! No me lo podía creer –dijo Luis exultante.

-          Sí, ya sé cómo la chupa. Es algo fuera de lo normal –dije… y me arrepentí un poco porque no sabía cómo afectarían esas palabras a Susana, pero no dijo nada y tan solo trató de profundizar  un poco más la polla de Luis en su garganta-. ¿Y los otros?

L- Pues Tito también se ha corrido un par de veces, como yo. Rod descargó en su garganta y ahora se la está follando. Bruno se la está metiendo por el culo. Joder, tío, había visto vídeos de dobles penetraciones, pero ver uno en directo es mucho más impactante.

-          “Eva” logra hacer cosas increíbles, imposibles para otras –volví a sentir temor, pero por otro lado si ella estaba tan decidida como decía podían ser un estímulo para ella-.

L – Sí, no sé de dónde la has sacado, pero es una diosa del sexo. Tío, ¡tienes que compartirla! –pidió mi amigo.

-          Tranquilito. Disfruta el momento que es lo que tienes. A “Eva” le gusta el sexo… conmigo. Esto lo está haciendo como un regalo de cumpleaños hacia mí, pero no creo que se repita. Pásatelo bien hoy, folla mucho y búscate una novia, vago –recriminé.

L- No te pases. No soy vago, es que soy tímido con las chicas –dijo Luis.

S- ¿Sí? pues hoy no pareces muy tímido. Cuando llegué le metías mano a saco a Eva y ahora le cuentas a tu amigo cómo te la has follado mientras otra chica, yo, te chupa la polla y se la mete hasta la garganta –repuso Susana volviendo a su tarea-. Eso no es tímidos.

-          Jajaja, Susana tiene razón, hoy no estás muy tímido. Ya verás cómo a partir de mañana tu relación con las mujeres va a cambiar –aseveré-. Susana, ¿te parece bien que te diga cómo chupársela?

S – Hummm… vale. Así aprendo para el futuro –dijo ella aceptando una petición que en realidad era una orden.

-          Lo primero es lamerla bien por fuera… Saca la lengua y pásala por toda la longitud… por arriba… por abajo… Sí, los huevos también –ordené.

S – Pero es que… -comenzó a protestar.

-          Nada, apenas tienen pelos. Lámelos y luego te los metes en la boca… uno… y luego el otro. Bien. Vuelve a lamer la polla… y te la metes en la boca. Bien. Juega con la lengua… ahora intenta meterla más dentro… ¿No puedes? Relaja la garganta –ordené poniendo mi mano en su garganta y dándole un masaje-. Así, despacio pero metiendo un poco más cada vez… Vale, no te atragantes. Eso tienes que practicarlo más. Venga, lame otra vez… muy bien… Ahora te la metes en la boca… así… una y otra vez… la lengua girando alrededor de la punta… ¿Ves lo dura que se le ha puesto? Pues ahora es el momento. Chupa la punta y presiona con la lengua en la parte de debajo de la cabeza de la polla. Sí, presiona… saca y mete mientras presionas… Sigue así…

Un minuto después las manos de Luis sujetaron firmemente su cabeza mientras se corría en su boca con grandes gemidos de placer.

L – Aaah… aaahh… Ha estado muy bien. Gracias, Susana, lo has hecho muy bien –dijo Luis-. Realmente bien. Casi tan bien como Eva.

S – Gracias –dijo ella con mucha dificultad con la boca llena de semen.

-          Luis tráele una servilleta por favor –pedí-. Susana, lo has hecho muy bien. Eso sí, tienes que mejorar en obediencia, pero luego hablamos que ya viene Luis con la servilleta.

Bruno se corría en esos instantes dentro del culo de “Eva” y Rod lo hizo poco después en su coño. Todos estaban contentos y sudorosos.

-          ¿Cómo estás, “Eva”? ¿Te lo estás pasando bien? ¿Qué tal se portan contigo? –pregunté a mi vecina y sumisa.

M/E – Un poco cansada, la verdad. Son unos sementales, incansables. Han conseguido que me corra, lo que no está mal por su parte. No tengo quejas. ¿Puedes traerme un refresco, por favor? –pidió “Eva”.

L – Yo voy –dijo Luis-. Traeré para todos… ¿Me ayudas Tito?

Cuando volvieron con los vasos…

-          ¿Y vosotros, qué tal, chicos?

Los tres hablaban al mismo tiempo comentando la experiencia, alabando a “Eva”, agradeciéndome dejar de ser vírgenes, felices de haberse corrido varias veces, satisfechos, contentos… y con ganas de seguir.

T – Susana… ¿tú también lo estás disfrutando? –preguntó Tito.

S- Si, gracias. Entre mi novio y Lucas han logrado que me corra un par de veces. Me da un poco de vergüenza estar así, desnuda delante de vosotros, pero es lo único –dijo ella.

T – Es que me gustas mucho y me gustaría follar contigo –pidió Tito.

B - ¿Cómo que te gusta mucho? Oye, que es mi novia –dijo Bruno enfadado.

-          Tranquilos los dos –dije mediando en la situación-. Ya veremos luego si Susana quiere follar o no. Ahora descansad un poco. ¿Susana, no tenías ganas de hacerlo con “Eva”? Ahora podría ser un buen momento… -sugerí.

S – Ah, sí… vale –dijo sin mucha convicción-. ¿Quieres, Eva?

M/E – Sí, por qué no. Qué más da. Hoy voy a follar con todos… Las chicas no me atraen mucho, pero tú me pareces agradable –dijo acercándose a Susana.

Las chicas se abrazaron y comenzaron con un beso tímido, que poco a poco se fue animando y terminó por ser un beso tórrido en el que ambas se dejaron llevar. Cuando las chicas se tumbaron para comenzar con las caricias, nosotros cogimos sillas que situamos alrededor de ellas para disfrutar cómodamente del espectáculo que se prometía.

“Eva” tomó la iniciativa, acariciando los pechos de Susana mientras la besaba. Bajó su boca lamiendo y acariciando sus pezones. Susana, totalmente tumbada,  se dejaba hacer con los ojos cerrados cuando, por fin, la boca de “Eva” llegó a su sexo. Susana acercó sus tobillos a su cuerpo doblando las piernas y facilitando el acceso a su compañera, que además colocó un cojín bajo sus caderas.

Mi vecina Marta (hoy “Eva”), 24 años, una mujer con cuerpo de modelo, tenía enterrada su cara entre las piernas de Susana. La “oficialmente” novia de Bruno, 17 años, casi dos años mayor que yo, era una chica preciosa. De cara aún más guapa que Marta, casi tan alta como ella, Susana tenía un cuerpo bonito y lo único que le faltaba eran tetas. Sus tetas no estaban mal, pero en comparación con las de Marta resultaban pequeñas.

Ambas nos proporcionaban un espectáculo fantástico. El redondito culo de Marta, sus piernas entreabiertas dejando ver su depilado sexo, su cara entre las piernas, los ojos cerrados de Susana… sus gemidos… su boca entreabierta… Todo era muy erótico y más para nosotros, cinco chicos entre 15 y 16 años, tres de los cuales acababan de perder la virginidad. Si yo, que ya llevaba dos meses follándome a Marta, estaba muy excitado con el espectáculo y los gemidos de las chicas, imaginaos cómo estaban ellos. Luis y Tito se pajeaban suavemente, Bruno miraba atentamente la cara de su novia y Rod tenía la cara roja por la excitación. Hizo un intento de levantarse de la silla, pero negué con la cabeza y volvió a sentarse.

Poco a poco los gemidos de Susana se intensificaron llegando al orgasmo cuando agarró la cabeza de, hoy “Eva”, presionando contra su coño. En ese momento Rod se corrió sin siquiera tocarse.

Un minuto después, Susana atrajo a “Eva” hacia ella y la besó apasionadamente.

S – Oh, Eva, ha sido maravilloso. Gracias, gracias, muchas gracias. No sabía cómo era hacerlo con una mujer y me has demostrado que es fantástico –dijo la chica.

M/E – Me alegro que te haya gustado. Pero la experiencia no es completa hasta que tú me lo comas a mí, ¿no te parece? –indicó “Eva”.

S - ¿Quieres que yo…? Pero yo no sé… nunca lo he hecho… -repuso dubitativa Susana.

M/E – Es fácil. Solo hazme lo que a ti te ha gustado de lo que yo te he hecho. Nada más.

Susana, todavía dubitativa, intercambió posiciones con su compañera. Se mostró recelosa al acercar la cara a la vagina de “Eva”.

M/E - ¿Qué pasa, Susana? ¿No te gusta mi sexo, no te parece bonito? –preguntó Eva”.

S – No, es precioso, de verdad. Es que nunca había visto uno tan de cerca… -repuso.

M/E - ¿No tienes hermanas? ¿Ni has “jugado” con una amiga?

S – Sí que tengo una hermana, pero nunca “he jugado” a esto ni con ella ni con nadie. He visto a mis compañeras del colegio desnudas en las duchas, pero nunca así con las piernas abiertas. Verás, me gustan los chicos, mucho, y hasta ahora no he tenido curiosidad por... Es mi primera vez –explicó Susana.

M/E - ¿Y qué te parece, ahora que ves uno de cerca? –dijo “Eva” sonriendo.

S – No sé… Está bien… aunque el olor… es un poco fuerte, ¿no?

M/E – Sí, tal vez… Entre el orgasmo de antes, el semen de todos estos y la excitación de sentir tu orgasmo… sí que puede tener un olor intenso. El tuyo también lo tiene, es normal. ¿Quieres que me lave o…? –propuso “Eva”.

S – No, no pasa nada. Ya me acostumbraré. Bueno, allá voy. Indícame si no lo hago bien –pidió la novata.

Susana hundió su cara en la entrepierna de “Eva”, quien a veces le decía “más arriba”, “acaricia con la lengua”, “más rápido” y cosas así. Poco a poco las indicaciones de “Eva” fueron haciéndose más escasas al mismo tiempo que sus gemidos comenzaron.

Estuvieron un tiempo bastante grande así, las dos, pero la intensidad de los gemidos no indicaba que “Eva” fuera a lograr llegar al orgasmo… y Susana parecía cansada del esfuerzo.

-          Chicas, ¿qué os parece si cambiamos y disfrutamos todos? Propongo que os pongáis haciendo un 69 con Susana abajo. Así nosotros podremos hacer lo que más le gusta a “Eva”… que es darla por el culo uno tras otro –propuse animadamente.

Todos estuvieron de acuerdo. Susana porque estaba cansada, “Eva” porque quería tener un orgasmo y sentía su culo muy “vacío” y los chicos porque querían volver a follar y la idea de metérsela por el culo los llenó de excitación.

Las chicas se colocaron en posición con Susana tumbada y “Eva” a cuatro patas sobre ella. Los chicos echaron a suertes el turno y le tocó segundo a Tito, luego Bruno, Rod y Luis. Yo me reservé el primer turno porque quería enseñarles cómo había que follarse a “Eva” para que disfrutara.

Me coloqué tras ella con los chicos a ambos lados, agarré sus caderas y de un solo golpe se la metí hasta el fondo. Un gemido de dolor salió de la boca de “Eva” y otro de sorpresa de la de Susana.

-          ¿Te pasa algo, Susana? –pregunté.

S – No, nada, es que no me lo esperaba. Pensaba que le dilatarías el ano y que se la meterías poco a poco –dijo ella.

-          Sí, bueno, así suele ser… menos con “Eva” –dije mientras seguía con mis enérgicos movimientos de cadera-. A ella le gusta así. ¿Verdad, “Eva”?

M/E – Aahh… ahh… Sí… aahhh… sí, me gusta... así… Aahhh –confirmó mi sumisa vecina.

S – Pero le tiene que doler –repuso Susana.

-          Sí que le duele, pero luego se le transforma en mayor placer, ya lo verás. ¿Y qué te parece lo que ves desde ahí abajo? –pregunté.

S – No me imaginaba que algo así me gustara –dijo ella-. Es hipnótico ver tu polla como entra y sale de su culo. He follado bastantes veces pero nunca había pensado en cómo es follar, tampoco lo había visto y menos aun así de cerca. Tus huevos casi me dan en la nariz –comentó Susana.

-          Pues ahora vas a ver lo que es follar de verdad. Lame su clítoris y observa –le dije.

Agarré fuerte a “Eva” por sus caderas y aumenté el ritmo de mi follada. Lo convertí en frenético. Todos, salvo Bruno que ya lo había experimentado aquella primera vez, se quedaron sorprendidos. Pero lo que más sorprendió a los chicos fue la cara de placer de “Eva”. Sus ojos entrecerrados… su boca entreabierta… sus gemidos de placer… Y finalmente todo su cuerpo convulsionando por el placer del orgasmo. “Eva” aflojó sus brazos y piernas cayendo, mientras se agitaba, sobre Susana. Saqué mi polla de su ano y un grueso goterón de semen cayó sobre la mejilla de la chica. Goterón que no podía limpiar porque las piernas de “Eva” se lo impedían.

S – Eva, por favor, quítate en cuanto puedas –rogó-. Me está cayendo en la cara el semen de sale de tu ano.

“Eva” rodó liberando a Susana que rápidamente se limpió con cara de asco.

T – Jajajaja, vaya cara de asco, jajaja. Si no es para tanto –dijo Tito.

S – Pues entonces trágatelo tú –dijo Susana tratando de llevar su mano manchada de semen a la boca de Tito.

B – Venga, no os peleéis – medió Bruno-. Toma, Susana, límpiate –le dijo tendiéndole una servilleta de papel-. Tito, tú eres el siguiente ¿no?

T – Sí, sí, me toca –dijo el aludido acercándose a “Eva” quien ya se recuperaba y volvía a adoptar la postura de a cuatro patas, su preferida para ser porculizada.

S – Yo no vuelvo a meter ahí abajo –afirmó Susana terminando de limpiarse la cara.

-          Pues yo quiero ver el espectáculo –dije acercándome hacia mi sumisa-. Susana… ¿qué te parece si, mientras Tito le da por el culo, se la vas chupando al siguiente de la fila? Y, al mismo tiempo, vosotros podríais comerle el coño a ella y vais aprendiendo… ¿Qué os parece? –propuse.

Todos estuvieron más o menos de acuerdo. Me situé debajo de “Eva” y pude ver en primer plano como la polla de Tito se hundía de golpe en el dilatado culo de la chica. Yo me puse a lamer el clítoris de mi vecina, quien se metió mi polla en la boca comenzando a chupar.

Tito le daba todo lo rápido que podía, pero no lograba igualar el ritmo con el que yo la había follado, por lo que ella seguía chupando tranquilamente mi polla.

-          ¿Qué tal, “Eva”? ¿Te gusta cómo te folla? –pregunté.

Una respuesta afirmativa apenas entendible salió de su boca llena de mi polla. Aquello animó a Tito quien redobló los esfuerzos.

Pero entonces lo que llamó mi atención fueron los gemidos de Susana. Me giré y pude ver como ella a duras penas chupaba la polla de su novio porque Luis le estaba haciendo una comida de coño que estaba consiguiendo que se corriera con grandes gemidos. Aquello también enardeció a Tito quien se corrió dentro del ano de “Eva”. Taponé con la mano el culo de la chica para que el semen no cayera sobre mi cara mientras me arrastraba para salir de debajo.

S – Gracias… Luis. Me ha encantado –dijo Susana.

L – Un placer también para mí –dijo el aludido-. Es maravilloso sentir cómo disfrutas con lo que te hago.

R – Ahora me toca que me la chupes –afirmó Rod.

-          ¿Quieres que otro te lo coma de nuevo? –pregunté mirando a Tito que se había sentado cansado del esfuerzo-

S – Preferiría que siguiera Luis, lo hace genial. Además, le estoy tan agradecida que, si quiere, le dejo follarme mientras se la chupo a Rod, se lo ha ganado. ¿No te importa, Bruno? –dijo ella mirándome brevemente también.

B – Hemos quedado en que hoy no cuenta y que los dos podemos hacer lo que queramos con quien queramos. Lo que tú quieras –concedió Bruno.

L – Pueeess… sí que me gustaría follarte. Porque por el culo no me dejas, ¿verdad? –dijo Luis con mirada lastimera.

S – No, por ahí no. Mi culo es virgen y va a seguir siéndolo. Boca y vagina son tus opciones –dijo ella un poco molesta por el atrevimiento del chico.

L – Por la vagina, y luego puedo volver a comértelo para que te corras otra vez –dijo acercándose a Susana, quien se colocó también a cuatro patas para aceptarle en su interior y Rod frente a su boca. Tito se quedó con ellos observando la escena.

Bruno se encaminó hacia la espalda de “Eva” quien ya estaba en posición y yo me coloqué tumbado cruzado bajo mi sumisa y comencé a acariciar sus pechos y su clítoris. Bruno ya tenía experiencia y “Eva” estaba caliente por la follada de Tito y mis manipulaciones, por lo que poco después se corría entre espasmos que lograron que Bruno se vaciara en su culo.

Rápidamente Rod se colocó tras “Eva” y la penetró sin mediar palabra comenzando de inmediato a follarla a gran ritmo.

Luis seguía follando a Susana, quien se había colocado boca arriba, en la tradicional postura del misionero.

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